DIGNIDAD, HONESTIDAD Y RESPETO

Tres factores fundamentales de una sociedad que de seguro tiene la expectativa de hacer un pueblo que crecerá en armonía, con el respeto absoluto a todo tipo de bienes y valores ya que en ese marco los niños, jóvenes y los adultos necesariamente serán el elemento esencial para construir una sociedad digna, honorable y respetable.
​​​La dignidad que es un valor fundamental para el engrandecimiento personal y social del individuo y de sus semejantes, lo que se logra con un trato respetuoso, formal, comedido, oportuno y con toda la humildad que solamente los seres inteligentes poseen, alejados de la vanidad de la prepotencia, ofensa, jactancia y de la competencia insana que solo conduce a la soberbia y por ende a la descomposición del individuo con las consabidas consecuencias.
​​​La honestidad que es otro valor elemental de las personas que inicia en cada uno de nosotros y se observa con las demás semejantes, lo que propiciara confianza, credibilidad, fe, esperanza, para la evolución en lo individual, en lo familiar, en lo colectivo, en lo profesional, en lo político, en el ejercicio del poder, cada quien hace lo que le corresponde, como y cuando le toca, a ciencia y a conciencia que no permita que el hacer o no y el decir y escuchar igualmente se realicen en los términos exactos que los hará más grandes, más positivos, más útiles, más necesarios, para propios y extraños, haciendo un gran país, como estamos obligados por naturaleza a conducirnos.
​​​El respeto que lleva intrínseco la dignidad y la honestidad, es el valor que todo mexicano bien nacido debemos de guardarnos desde cualquier espacio en que nos toque desempeñarnos ya sea como padres, como hijos, como hermanos, como compañeros, como vecinos y más aún como informantes, como educadores y desde luego como servidores públicos, todo lo cual significa conducirnos con la verdad, inculcar los valores fundamentales, exigir su observancia para generar credibilidad, confianza y certeza que hoy pareciera que lo conveniente es lo contrario ante la realidad cotidiana que por todos los medios se percibe y que me parece que es urgente, sin regateos y sin justificaciones, cada quien en su espacio nos exijamos y demandemos recíprocamente el retomar estos valores a los que me he referido que si usted amigo lector considera que estoy equivocado le agradecería infinitamente que me lo hiciera saber cuándo, cómo y dónde lo debo hacer y desde luego seguiré su sugerencia y más aún su ejemplo si tiene a bien enseñarme.
​​​MTRO. LUIS OCTAVIO COTERO BERNAL

Discurso Público

Oficina de Redacción.